¿Cómo trabajo?
Espacio de terapia y acompañamiento
Apoyo terapéutico en procesos de pérdida y duelo, dirigido a personas adultas, familias y profesionales que necesitan orientación y asesoramiento especializado.
Ofrezco acompañamiento terapéutico en situaciones de pérdida como la muerte de un ser querido, la enfermedad, las separaciones y divorcios, las adopciones, la pérdida laboral o de pareja, así como en procesos de cambio personal o de transición entre etapas vitales.
Este espacio también se dirige a profesionales del ámbito educativo, social, psicológico y de la salud, así como a personal de funerarias (profesorado, monitores de ocio y otros profesionales), que requieran soporte, orientación o asesoramiento especializado en el acompañamiento al duelo.
Cada persona es única, y también lo es su forma de vivir una pérdida. Por este motivo, el proceso terapéutico siempre es individualizado, personalizado y adaptado a las necesidades, el momento vital y el ritmo de cada persona o familia.
Mi trabajo se basa en el modelo integrativo de terapia de duelo creado por Alba Payàs, un enfoque que entiende el duelo como un proceso dinámico, relacional y profundamente humano. Este modelo integra diferentes miradas terapéuticas y pone el foco en la persona, su historia y su contexto, respetando la singularidad de cada proceso.
El objetivo principal es acompañar y sostener, ofreciendo un espacio seguro, coherente y en sintonía con la persona. El vínculo terapéutico es un elemento central del proceso: una relación basada en la confianza, el respeto y la presencia, donde la persona se siente escuchada, comprendida y reconocida.
Tengo muy presente que estar no es lo mismo que ser. Las etiquetas a menudo limitan y fijan a la persona en una situación que es transitoria. Alguien puede estar viviendo un momento de ansiedad, tristeza o bloqueo a causa de circunstancias concretas, sin que esto defina quién es. Desde esa mirada, confío plenamente en la capacidad de cada persona para encontrar respuestas y recursos propios.
Mi tarea consiste en acompañar, orientar y facilitar para que cada persona pueda identificar, desarrollar y utilizar las herramientas que necesita para avanzar. El proceso terapéutico es participativo y activo: la persona no es sujeto pasivo, sino protagonista de su propio camino.
Inicio del proceso terapéutico
El primer paso es un contacto inicial, ya sea por teléfono, correo electrónico o de forma presencial, donde la persona puede explicar el motivo de consulta y valorar si este espacio puede dar respuesta a sus necesidades.
Las primeras sesiones (habitualmente entre una y tres) están dedicadas a la acogida, a la creación del vínculo terapéutico y a la recogida de información relevante. Este tiempo permite comprender la situación, el momento vital y las necesidades de la persona, así como definir conjuntamente los aspectos a trabajar durante el proceso.
A partir de ahí, el trabajo terapéutico se construye de forma progresiva, flexible y adaptada, siempre en sintonía con la persona y respetando su ritmo.
El número de sesiones no es fijo. Cada proceso es único y su duración se ajusta a las necesidades de cada persona. Sin embargo, una vez iniciado el acompañamiento, es recomendable que las sesiones sean periódicas, para favorecer la continuidad del proceso, mantener el hilo del trabajo terapéutico y sostener los objetivos acordados.
Espacio de formación y docencia
Formación de profesionales
Soy docente y coordinadora académica en el Instituto IPIR, donde formo y entreno a profesionales en el acompañamiento terapéutico del duelo desde el Modelo Integrativo-Relacional de Terapia de Duelo (IRGT), creado por Alba Payàs.
Mi labor docente se dirige a profesionales de la psicología, la salud, el ámbito social y educativo que desean profundizar en una comprensión rigurosa, humana y actualizada del duelo, así como en el desarrollo de habilidades clínicas específicas para el acompañamiento de procesos de pérdida.
El Modelo IRGT
- la relación terapéutica como eje central del proceso,
- la comprensión profunda del sufrimiento,
- la constante adaptación a la persona y al momento del proceso,
- y el desarrollo de una presencia terapéutica coherente, sensible y respetuosa.
“Formar terapeutas de duelo implica enseñarles sobre la verdadera empatía: entrenarles a identificar todo el sufrimiento que el cliente puede estar experimentando, y a validar las diferentes formas que utiliza para expresarlo o para evitarlo.”
Alba Payàs
“Formar terapeutas de duelo implica enseñarles sobre la verdadera empatía: entrenarles a identificar todo el sufrimiento que el cliente puede estar experimentando, y a validar las distintas formas que utiliza para expresarlo o para evitarlo.”